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martes, 20 de septiembre de 2022

BORRIOL 1836.

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, FOLCLORE, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN:

EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "Crónicas históricas"; "Recordar también es vivir"; "Historias del Mar"; “Espigolant cultura: taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios y humanidades"; y otras historias.

(Temática): DATOS PARA LA HISTORIA DEL MUNICIPIO DE BORRIOL (CASTELLÓN).

(Temática): LAS GUERRAS CARLISTAS EN LA PROVINCIA DE CASTELLÓN.

"LA BATALLA DE BORRIOL DEL DOMINGO 5 DE JUNIO DEL AÑO 1836, HECHOS RELATADOS EN PRIMERA PERSONA POR GONZALO DE CÁNOVAS EN CALIDAD DE TESTIMONIO VISUAL Y PARTICIPANTE DIRECTO EN DICHOS ACONTECIMIENTOS".

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL.

INTRODUCCIÓN: La primera guerra carlista fue una guerra civil que se desarrolló en España entre los años 1833 y 1840 entre carlistas y liberales.

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL:

Documento 1º: El Eco del comercio (Madrid). 10/6/1836, n.º 772. "Del diario mercantil de Valencia del día 6 tomamos el siguiente parte que manifiesta las nuevas ventajas conseguidas sobre la facción en el día 5 y en la provincia de Castellón de la Plana, dice así: Capitanía general dé los reinos de Valencia y Murcia.=: Plana mayor.= El coronel don Gonzalo Cánovas, comandante de la primera columna de operaciones de la provincia de Castellón, me dice con fecha del 5, á las ocho y media de la noche desde la capital de la expresada provincia, lo que sigue: .—Excmo. Sr.—Las armas de S.M. la Reina nuestra Señora han obtenido un triunfo completo sobre la facción del infame Serrador, que confiado en la superioridad de sus fuerzas compuestas de unos 2000 infantes y 250 caballos, y apoyados en las formidables posiciones de las alturas de la cuesta de Borriol, osó provocar á nuestros valientes. El combate ha sido acertado y á él se ha seguido una lección importante que nunca olvidarán los malvados. Mas de 90 de ellos muerden la tierra; sus heridos son bastantes, y en su vergonzosa huida abandonaron muchas armas, una caja de guerra y otros trofeos.

De nuestra parte cuento ocho heridos entre los cuales hay tres bizarros oficiales, capitán de caballería del Rey D. Antonio Masías, teniente del provincial de León D. Francisco Rodríguez, y subteniente D. Francisco Prades del 3." de voluntarios de Valencia, sintiendo haya sido de gravedad el sargento segundo de caballería José Paz. La acción ha durado desde las dos y media de la tarde hasta esta hora en que entro con mi pequeña columna en esta capital donde quedó toda la fuerza movilizada de las compañías de tiradores cubriendo su dilatada línea ó recinto.

El comandante de escuadrón del 1.°de línea del Rey don José Rizo, que á pesar de hallarse enfermo dejó la cama y se puso al frente de 32 caballos de su cuerpo, ha hecho prodigios de valor, sobre todo en una carga contra el grueso de la caballería facciosa hábilmente dirigida , que fue precursora de la victoria alcanzada por estos bravos en unión del provincial de León, que apenas contaba 400 hombres, y á cuyo frente se ha hallado constantemente su digno y valiente gefe el señor coronel don Pedro Antonio Hidalgo: ambos cuerpos se han llenado de gloria.

Los señores oficiales D. Joaquín Laso de la Vega, gefe de la P. M. y mí ayudante D. José Amaro de Trujillo se han portado con la bizarría y serenidad de costumbre , comunicando mis ordenes con la mayor eficacia, y despreciando siempre toda clase de peligros.

Entre el número de los valientes cuyos nombres espresaré en mi parte detallado, luego que me sean conocidos, no quiero retardar en citar i V. E. al patriota D. Sebastián Mareca , que se presentó voluntariamente , y durante la acción embebido en la bizarra compañía de cazadores del provincial de León , al que desde ahora recomiendo á V. E. muy particularmente , así como los demás señores gefes y oficiales ya mencionados.

Lo que de orden de S. E. hago saber al público para su satisfacción. Valencia 6 de junio de 1836.= El brigadier gefe de la plana mayor. =Juan Sociats.

El parte que antecede no hace sino confirmar lo que en otras ocasiones hemos dicho, y es que los facciosos nunca vencen sino sobre seguro, y aprovechándose de los descuidos: en lo demás ya acometan ya sean acometidos, ya sean inferiores ya superiores en número, como en la acción de Borriol, siempre deben contar con derrota segura, y esto debe animar á los desconfiados , y persuadirles que la muestra sola de resistencia es ya garante de la victoria. Pueblos, pelead y venceréis; quered solo, y los esclavos del despotismo, los cobardes asesinos desaparecerán para siempre de la faz de una tierra cansada de sufrirlos".

Documento 2º: El Español (Madrid. Fundado en 1835). 12/6/1836, n.º 225. "NOTICIAS DE VALENCIA. CASTELLÓN DE LA PLANA. La 1.ª columna de operaciones ha tenido un ataque con la facción del Serrador, compuesta de 2.000 infantes y 200 caballos en las alturas de Borriol. La pérdida del enemigo ha sido de 90 muertos, muchos heridos, y habérsele cogido varios efectos de guerra: por nuestra parte se cuentan ocho heridos, entre ellos tres oficiales.

El 8 llegó el coronel Van Halen á Molina de Aragón, donde ha puesto ya las baterías por si el enemigo osare acercarse".

Documento 3º: El Español (Madrid. 1835). 13/6/1836, n.º 226. "PARTES RECIBIDOS EN LA SECRETARÍA  DE ESTADO Y DEL DESPACHO DE LA GUERRA. El general encargado de la capitanía general de Valencia en 7 del corriente mes, traslada el siguiente parte que le ha dirigido el coronel D. Gonzalo Cánovas, gefe de la primera columna de operaciones.

“Primera columna de operaciones de la provincia de Castellón. Excmo. Sr.: Las armas de S. M. la REINA nuestra Señora han obtenido un triunfo completo sobre la facción del infame Serrador, que confiado en la superioridad de sus fuerzas, compuestas de unos 2.000 infantes y 250 caballos, y apoyada en las formidables posiciones de las alturas de la cuesta de Borriol, osó provocar á nuestros valientes. El combate ha sido acertado, y á él se ha seguido una lección importante que nunca olvidarán los malvados. Mas de 90 de ellos muerden la tierra: sus heridos son bastantes, y en su vergonzosa huida, abandonaron muchas armas, una caja de guerra y otros efectos. De nuestra parte cuento 8 heridos, entre los cuales hay 3 bizarros oficiales, capitán de caballería del Rey D. Antonio Macías, teniente del provincial de León D. Francisco Rodríguez, y subteniente D. Francisco Pradas, del tercero de voluntarios de Valencia, sintiendo lo haya sido de gravedad el sargento segundo de caballería del mismo cuerpo José Paz.

La acción ha durado desde las dos y media de la tarde hasta esta hora, en que entro con mi pequeña columna en esta capital, donde quedó toda la fuerza movilizada de las compañías de tiradores cubriendo su dilatada línea é recinto. El comandante de escuadrón del 1.° de línea del Rey, don José Rizo, que a pesar de hallarse enfermo dejó la cama y se puso al frente de 30 caballos de su cuerpo, ha hecho prodigios de valor, sobre todo en una carga, contra el grueso de la caballería facciosa, hábilmente dirigida, que ha sido precursora de la victoria alcanzada por estos bravos, en unión del provincial de León, que apenas contaba 400 hombres, y á cuyo frente se ha hallado constantemente su digno y valiente gefe el Sr. coronel D. Pedro Antonio Hidalgo: ambos cuerpos se han llenado de gloría.

Los señores oficiales D. Joaquín Laso de la Vega, gefe de la plana mayor, y mi ayudante D. José Amaro de Trujillo se han portado con la bizarría y serenidad de costumbre, comunicando mis órdenes con la mayor eficacia, despreciando siempre toda clase de peligros.

Entre el número de los valientes, cuyos nombres expresaré en mi parte detallado luego que me sean conocidos, no quiero retardar, citar á V. E. al patriota D. Sebastián Mareca, que se presentó voluntariamente, y durante la acción se batió embebido en la bizarra compañía de cazadores del provincial de León, al que desde ahora recomiendo á V. E. muy particularmente, así como los demás señores gefes y oficiales ya mencionados.

Dios guarde á V. E. muchos años. Castellón de la Plana a las ocho y media de la noche del 5 de junio de 1836—

Excmo. Sr.—El coronel de infantería, Gonzalo de Cánovas.

Excmo. Sr. comandante general del distrito de Valencia. —Es copia.—Bretón".

Documento 4º: El Nacional (Madrid. 1835). 16/6/1836. “NOTICIAS OFICIALES. Partes recibidos en la Secretaria de Estado y del Despacho de la Guerra. Primera columna de operaciones de la provincia de Castellón. = A las dos de la tarde, del domingo último, una alarma general se difundió por esta capital, y enterado de ser la causa que le origino el parte dado por un buen patriota, cuyo nombre y domicilio conviene no hacer público, avisando venir la facción en dirección de esta villa por al camino de Borriol, estando ya en la altura de la cuesta, al instante dispuse se formase mi pequeña columna, compuesta de 385 provinciales de León al mando del Sr. coronel D. Pedro Antonio Hidalgo, 200 quintos del provincial de Lorca al del capitán D. Pedro Teruel, y 270 del 3.º de voluntarios de Valencia al de su comandante D. Baltasar Cerrillo, que con 33 caballos del Rey, 1º de Línea á las órdenes del teniente graduado de capitán D. Antonio Masías, más unos 20 de la Guardia Nacional movilizada de Valencia de la izquierda del Turia, a las del capitán D. José Aguilar; total de mis fuerzas únicas para contrarrestar á los 2000 infantes y 250 caballos, capitaneados por el criminal José Miralles, (a) el Serrador. Determine mi salida al encuentro de la facción, que solo distaba ya tres cuartos de hora; y á los quince minutos entrados en el extenso arbolado que por dicha parte circunda la población, hice alto y subdividí las fuerzas en tres secciones, dirigiendo la de la derecha con el provincial de León su coronel; la de la izquierda, que la formaba el 3.º de voluntarios de Valencia su comandante Cerrillo, colocando como en reserva los quintos de Lorca, que cubrían la indicada fuerza de caballería, llevando la vanguardia de esta arma los del Rey, 1º de línea. En seguida se emprendió con calma nuestra regularizada marcha hacia los rebeldes, habiendo hecho adelantarse á los bizarros sargento segundo Francisco Diaz, cabo primero José Robles, con los soldados Joaquín Hernández, Luir Guzmán, Mariano Castuera y Antonio Fernández, de caballería del Rey, como exploradores, que precediendo á las guerrillas de las secciones de derecha  e izquierda, verificaban un prolijo reconocimiento, que aseguro á V. E. cumplieron de tal modo mis instrucciones, que su recuerdo me causa todavía una agradable admiración, pues no cabe, más inteligencia, serenidad e imponente desprecio del enemigo.

La entusiasta Guardia Nacional de caballería de Castellón, teniendo á su cabeza el acreditado comandante don Antonio Vera, primer alcalde de esta villa , según prevención de este señor gobernador militar el coronel don Francisco González, se situó á cosa de un cuarto de legua cubriendo toda mi retaguardia, como reserva del arma, para en caso de necesidad obrar en observación, de la carretera real y del camino que seguía la columna.

Puedo, decir á V. E. que se condujo á mi satisfacción. Debo advertir á V. E. que el dignísimo comandante de escuadrón don José Rico, cual expuse á V. E. en mi primer parte, á pesar de su delicado estado de salud, se unió á mí desde Castellón, hallándose constantemente á mi lado, así como los beneméritos oficiales capitán de la brigada Real de artillería de marina don Joaquín Laso de la Vega, gefe de la plana mayor, y mi ayudante, que lo es él del provincial de Lorca el teniente don José Amaro Trujillo, quienes solo para el desempeño de las comisiones que les confié llevando ó comunicando mis órdenes se separaron cuando lo juzgué conveniente, conduciéndose siempre con la serenidad, prontitud é intrepidez que ya tienen acreditado.

A una media hora de la capital detuve otra vez la columna, y acompañado de los citados, comandante Rico y oficiales de plana mayor, avanzamos por fuera de la línea de nuestras guerrillas, ya extendidas por uno y otro flanco, habiendo hecho cerrar en masa por compañías à las tres secciones, á reconocer por nosotros mismos el campo enemigo, al que se le observó que apoyando su base en las formidables é infranqueables eminencias de la cuesta de Borriol, hacia descender al llano toda su caballería siguiéndole la infantería. Y deduciendo estar muy próximo el momento de principiar la acción con tantas desventajas por nuestra parte, sin perder tiempo me separé del expresado comandante Rico, á quien recomendé que con el ayudante Trujillo continuase observando á los malvados, ínterin que acompañado del gefe de la plana mayor Laso de la Vega, recorría nuestras filas procurando avivar más y más el entusiasmo y sed de gloria de que estaban poseídas, recordándoles, la necesidad de repetir las pruebas de valor que jamás desmintieron.

Mis palabras surtieron todo el objeto qua me propuse. Al volver al punto avanzado de que había partido, noté que precediendo un vocerío despreciable y de costumbre en los enemigos, sus guerrillas rompieron un fuego vivísimo, cargando impetuosamente y á la vez con 180 y tantos caballos, sostenidos por una nube de sus mejores tiradores: esta fue la situación más crítica de nuestra parte que ya no daba lugar á meditar nada, y que exigía una determinación pronta, extraordinaria, para evitar la catástrofe que nos amenazó. Felizmente, me ocurrió ir sobre ellos, acometerles, no disputarles sino arrancarles la victoria; y al efecto con la velocidad del rayo dispuse el ataque general, cuyo toque repetido por las bandas militares, inflamó a nuestros bravos soldados, que cargando decididamente sobre los rebeldes, consiguieron aterrarlos y arrollarlos en términos de deber su salvación á la vecina montaña que se apresuraban muchos a ganar refugiándose otros al barranco que había al pie de la cuesta y á nuestro flanco izquierdo. Esta operación ejecutada en pocos minutos, nos dio el triunfo completo que obtuvimos pues solo la caballería del Rey, á cuyo frente se colocó el intrépido comandante Rico, dirigiendo con suma inteligencia y serenidad la carga que causo á los facciosos una pérdida de consideración en la que también por nuestra parte tuvimos la desgracia, de que fuese herido el valiente capitán graduado don Antonio Masías, de quien el mismo gefe me ha hecho los mayores elogios, y los demás bizarros del Rey, 1.º de línea; pero que decidió el resultado de tan apreciables esfuerzos.

Roto el fuego por los cazadores de León y del 3.º de voluntarios de Valencia, duró por espacio de cinco horas y media sin interrupción, contestando á el los enemigos, quienes con el objeto de imponernos bajo la apariencia de un segundo ataque, protegiéndose desde las elevadas posiciones que ocupaban, hicieron bajar al indicado barranco nuevas fuerzas; pero su verdadero deseo fácilmente conocido por mí, era entretener el tiempo, apeteciendo que sucediese el hermoso astro que presidia nuestras glorias, las tinieblas de la noche porque suspiraba para huir de nosotros, alejándose del teatro en que habían experimentado su derrota.

Todo mi empeño consistió desde el principio, en atraerlos á la llanura; pero como esta canalla solo ansia tirotearse desde las cumbres, teniendo por escudo los peñascos para desde ellos asesinar impune y cobardemente á nuestros valientes, no quise darles éste placer, y me contente con que desde el pie de las crestas de la sierra en que se refugiaron después de batidos, apagasen sus fuegos; lo realizaron con tal acierto, que después, he sabido que en los vericuetos tuvieron varios heridos, subiendo hasta 20 el número de muertos.

Con la idea de facilitar algún ligero descanso a los fatigados cazadores de León después de tres horas y media de fuego, hice que la compañía de granaderos la relevase, y aumentando la fuerza con cazadores quintos de Lorca, mandados por mi ayudante Trujillo, los cuales también se batieron con serenidad, sosteniendo el fuego con el mayor orden, concluyendo esta brillante  acción a las siete y media de la noche con unos resultados  los más felices, y que sin cesar confiesan y publican todos los moradores de esta rica capital amenazados bajo tantos conceptos por la infame horda que en su necia fantasía se imaginó ser capaz de vencernos.

El enemigo se mantuvo en sus posiciones sin disparar un solo tiro sobre nuestra retaguardia cuando ordene el regreso de las tropas, y sin atreverse a descender de ellas ni un solo foragido. Calculo su perdida, según los datos después, en unos 120 muertos y sobre 60 heridos (los más de gravedad) que han conducido a Benasal, contándose entre los primeros el Curro de Villanueva. La nuestra, aunque corta, es mayor que la que exprese a V.E. en mi anterior comunicación, y me es doblemente sensible por haber averiguado que al malogrado subteniente Francisco Prades, del 3º de voluntarios de Valencia, después de haberle atravesado su cuerpo con tres balazos, resistiéndose heroicamente cuando cargo a su guerrilla la caballería facciosa, le fusilaron en la propia cresta de Borriol. Conducta bárbara y cruel que hace contraste con el esmero y delicada asistencia que ha sido dada al rebelde Vicente Navarro, natural de Onteniente, sargento segundo entre ellos, qué habiendo sido herido gravemente al hacerle prisionero, se le admitió en dicho establecimiento, en el que murió en la noche de ayer". 

ADDENDA: ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):

GONZALO DE CÁNOVAS: Gonzalo de Cánovas y Martínez (militar). Fecha de nacimiento :….Lugar de nacimiento: la familia vivía en Totana (Murcia, España); Defunción :...Familia inmediata: Hijo de Gonzalo de Cánovas y Josefa Antonia Martínez; Marido de Juana Manuela Aledo; Hermano de Alejandro de Cánovas y Martínez.

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

ARCHIVO FOTO-IMAGEN: BORRIOL. 

Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel.




viernes, 13 de diciembre de 2019

GUERRA CIVIL, PUBLICACIÓN DIA 3-5-1839.

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, FOLCLORE, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN:

EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "Crónicas históricas"; "Recordar también es vivir"; "Historias del Mar"; “Espigolant cultura: taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios y humanidades"; y otras historias.

(Temáticas): GUERRA CARLISTA 1833-1840.

"GUERRA CIVIL 1833-1840 (1ª CARLISTA) EN LA PROVINCIA DE CASTELLÓN, NOTICIAS NACIONALES, PARTES DIA 3-5-1839. (DATOS PARA LA HISTORIA)".

ESCRIBE: JUAN EMILIO PRADES BEL.

INTRODUCCIÓN: Documentos y expediente del año 1839, publicados en la Gaceta oficial del Reino núm. 1630, con fecha del 3 de mayo de 1839, sobre los acontecimientos bélicos, intercambios de prisioneros, movimientos tácticos de tropas y la evolución de la primera guerra civil carlista, en el área de la provincia de Castellón. Gaceta de Madrid: núm. 1630, de 03/05/1839, página 4.

EXPOSICIÓN: Gaceta de Madrid: núm. 1630, de 03/05/1839, página 4. NOTICIAS NACIONALES. VINAROZ, 19 de Abril. Se nos dice á última hora que nuestras tropas han vuelto sobre Segura, y que el sitio de Villafamés se ha abandonado perdiendo los facciosos dos compañías enteras en los asaltos que han intentado. Siendo cierto lo primero, no dudamos lo sea también lo último.

NOTICIAS NACIONALES. CASTELLÓN, 22 de Abril de 1839. Ayer fue el día de más llanto que ha experimentado esta ciudad ; pues a las doce del día entraron los prisioneros en número de 658 , que causaban compasión ver aquellos expectros de muerte, pero fieles españoles que han preferido la muerte á servir con el monstruo Cabrera; este también asistió al cange con Forcadell , Arnau , su hermano, Balmaseda y un hermano pequeño del infame tortosino, que según dijo estaba estudiando en el colegio de Morella; á lo que le contestó Noboa, el de granaderos de la Guardia que fue al cange, que le dijese á su padre que lo mandase á correr cortes, á ver si de ese modo se instruiría algún tanto: que se conocían poco sus adelantos en el colegio de Morella: que no variando, siempre sería un burro como su hermano: á lo que el buen hombre no tuvo que contestar, ni tampoco un capitán que el niño traía de ayo. No se veía en los semblantes de todos los habitantes de esta ciudad masque el llanto, y muchos derramaban lágrimas al mirar tales cadáveres, no siendo menos la furia que acompañaba á todos al considerar cómo ha tratado el tigre Cabrera á nuestros virtuosos soldados prisioneros. El ayuntamiento tuvo preparada una excelente comida para estos desgraciados: la música de la Milicia Nacional toco durante ella, y todos comieron sentados á las mesas que las heroínas de Castellón llevaron de sus casas; después de su comida se les dieron 2 reales vellón á cada uno, se les entregaron camisas, pues todos venían en cueros: no hay pluma que pueda pintar lo que este pueblo ha hecho por tales infelices: se les alojó y comen á pesar de su miseria con los patrones, pareciendo á todos que hacen aun poco. Nada diré á V. de los 110 enfermos que dudamos puedan salvar sus vidas; no hay pintor que pueda imitar sus imágenes, pues no hay más que huesos y cuerpos enganchados que no parecen personas. 

Hoy se hace una comedia de jóvenes aficionados, cuyo producto será para todos, y aseguro á V. que no puede uno mirar indiferencia los malos tratamientos que los caribes han dado á nuestros prisioneros (Id.)

NOTICIAS NACIONALES. (EXTRACTO DE PARTES RECIBIDOS EN LA CAPITANÍA GENERAL). El gefe político de Castellón, con referencia á parte de Vinaroz del capitán de carabineros, dice con fecha 25 haber salido de Tortosa la noche del 22 la partida de Reverter con 45 caballos, la cual se encontró en Santa Bárbara con el cabecilla Arrienbanda, padrastro de Cabrera, con 500 infantes, á los que cargó y alanceó, quedando tendido entre otros dicho cabecilla con la cabeza abierta, tres dedos cortados y dos lanzadas en el cuerpo, cuyo supuesto cadáver quedó expuesto á la vista de nuestras tropas, y cuando llegó la noche fue recogido por los suyos, y volvió en sí, pero se halla muy enfermo. La facción se ha dirigido á la sierra, y se halla extendida desde San Mateo para abajo hacia la parte del rio.

NOTICIAS NACIONALES.  VALENCIA, 26 de Abril de 1839. El coronel D. Antonio Carruana , comisionado para verificar el cange de los prisioneros que estaba determinado, dice con fecha 20 del corriente desde Onda haberse presentado el mismo día á las once de la mañana en las alturas del convento del Carmen de Artesa , cuyo acto se realizó de un modo decoroso: los gefes enemigos se presentaron con urbanidad, y el mismo Cabrera se presentó en el sitio del cange acompañado de Forcadell y algunos oficiales y ordenanzas, y una banda de trompetas, la cual alternando con otra música que tenía su infantería continuó tocando mientras duró el acto, que fue hasta las dos de la tarde. El total de los prisioneros nuestros recibidos asciende á 658 individuos. El de los enemigos entregados á 862, cuyo exceso se ha dado en calidad de reintegro, y con protesta formal de parte de los gefes rebeldes, de entregar la diferencia lo más pronto posible en un punto cualquiera del reino. (Id.)

NOTICIAS NACIONALES. (EXTRACTO DE PARTES RECIBIDOS EN LA CAPITANÍA GENERAL). Hoy han entrado en esta capital los prisioneros cangeados de que hablamos el otro día, procedentes de Castellón y escoltados por un batallón. La vista ha confirmado lo que solo sabíamos de oídas; y hemos podido compadecer la triste situación de las víctimas, y execrar la barbarie é inhumanidad de sus verdugos. (Id.)

ADDENDA: Adiciones y complementos sobre el texto de la obra (Por Juan E. Prades):

COMANDANTES LIBERALES DE LA PRIMERA GUERRA CARLISTA (1833-1840), CITADOS EN LOS TEXTOS:

CORONEL D. ANTONIO CARRUANA.

CAPITÁN D. MANUEL SOLER VILELLA.

CAPITÁN D. JOAQUÍN REVERTER.

GENERAL ASPIROZ. Francisco Javier Azpiroz Jalón (Valencia, 1797 Madrid, 1868), primer conde de Alpuente, fue un militar español, que llegó al grado de teniente general. Se educó en la Real Casa de Pajes y, aún niño, debido a la guerra de la Independencia, se trasladó a París con su familia, donde completó su formación. Al finalizar el conflicto regresó a España e ingresó en el ejército, tomando parte en las guerras carlistas y distinguiéndose sobre todo en el asedio y rendición de Alpuente, por lo que le fue concedido el condado de este nombre. Fue nombrado ministro de la Guerra en 1840, durante la minoría de edad de Isabel II, pero estuvo en el cargo solo un mes al triunfar la revuelta liberal. Azpiroz fue encarcelado debido a su adhesión a la reina gobernadora María Cristina. Combatió al regente y general Baldomero Espartero, y la caída del mismo supuso su ascenso a teniente general, incorporándose al Partido Moderado. Fue sucesivamente director general de artillería, capitán general de Valencia, miembro del Consejo Supremo de Guerra y Marina y diputado y senador en varias ocasiones.

REVERTER.

GENERAL AYERVE.

JEFES Y CABECILLAS CARLISTAS CITADOS EN LOS TEXTOS: PRIMERA GUERRA CARLISTA (1833-1840).

- FELIPE CALDERÓ, ALIAS ARRIENBANDA, padrastro de Cabrera; la madre de Ramón Cabrera se llamaba Ana María Rosa Francisca Griñó y Diñé. Nació en Tortosa el 29 de Noviembre de 1782, era hija de un cerrajero llamado Josef y de su esposa María Francisca. María Griñó era una mujer hermosa, de carácter dulce y apacible, de costumbres piadosas, fue la alegría de sus ancianos padres, según testimonian los que la conocieron. María Griñó con 34 años contrajo matrimonio en segundas nupcias el 25 de Septiembre de 1816 con otro honrado marino patrón de matrícula de la misma población, natural también de Tortosa, llamado Felipe Calderó, alias Arrienbanda, hijo de Jaime Caldero y de Antonia Nicolau.

- “CABRERA”: Ramón Cabrera Griñó, Comandante General interino de los carlistas de Aragón. (Tortosa 27 de diciembre de 1806- Wentworth 24 de mayo de 1877) es una de las figuras más atractivas del siglo XIX español. Su apasionante biografía, que atrajo la atención de novelistas como Thackeray, Galdós y Baroja, más pareciera un guion cinematográfico que una vida real. De seminarista y guerrillero, pasó a convertirse en caudillo de un poderoso ejército que estuvo a punto de cambiar la historia contemporánea de España. Su arrogante personalidad y sus deseos de venganza tras el fusilamiento de su inocente madre, le valieron fama de cruel y le merecieron el sobrenombre de El Tigre del Maestrazgo, con el que su figura pasó a las páginas de la leyenda. Convertido en aristocrático Conde de Morella, y en gentleman por su matrimonio con una joven protestante con una de las mayores fortunas de Inglaterra, vivió un prolongado exilio en su finca de las afueras de Londres, desde donde participó en todos los nuevos levantamientos armados, reales o frustrados, que protagonizaron los carlistas a lo largo de las dos siguientes décadas y fue testigo de los principales acontecimientos de la convulsa Europa de su tiempo. Tras la Revolución que depuso del trono a Isabel II, dirigió fugazmente la reconstrucción política y militar del Carlismo, hasta que su incompatibilidad con el joven pretendiente Don Carlos, más biográfica que ideológica, le llevó a apartarse de las filas en las que había militado toda su vida y acabar reconociendo a Alfonso XII. Villano, héroe o traidor, ensalzado o demonizado, Cabrera necesitaba una completa biografía que separara la realidad del mito y la historia de la desfiguración interesada. Su trayectoria, más que la de un personaje controvertido, es la del pueblo español, y en particular esa importante fracción del mismo que representó el Carlismo, en su agitado itinerario entre el Antiguo Régimen y la Restauración. (Texto: Javier Urcelay Alonso).

-“FORCADELL”: Forcadell y Michavila, Domingo: Conocido con el apodo “Pebreroyo”. Nació en Ulldecona (Tarragona) el 20 de Enero de 1800 (y no en 1798, como aparece en sus biografías), según consta en el Archivo parroquial de Ulldecona, de padres labradores bastante acomodados. Después de aprender a leer y escribir se dedicó a los trabajos del campo. No heredó de sus padres un gran patrimonio, pues según las leyes del Principado, el heredero fue el hermano mayor. Tenía bastante talento natural, pero era de carácter serio e introvertido, aunque desprendido con los amigos, lo que le daban ascendiente sobre ellos. Tomó parte en el alzamiento realista contra el trienio constitucional. En 1821 fue teniente de caballería y ayudante del mariscal de campo Ramón Chambó. El 7 de Junio de 1822 fue rescatado por éste, al frente de 300 hombres, de la prisión de Ulldecona, donde estaba custodiado por 30 milicianos y esperando ser fusilado al día siguiente. Por su valor y apoyado por Chambó, llegó a comandante de batallón. Comprendido después entre los excedentes, sólo le quedó una cruz, pensionada con cuatro reales diarios, y el grado de teniente. Al comienzo de la guerra civil entró de nuevo en campaña a favor de Carlos V, siendo uno de los primeros que se incorporaron a Morella. Después de la derrota de Calanda y después de la de Chodos, se acogió al indulto, aunque a los pocos meses salió de nuevo de Ulldecona, con alguna gente que pudo reclutar, para continuar la guerra, creando su propia partida. Se distinguió notablemente en los ejércitos de Valencia y Aragón, ascendiendo hasta mariscal de campo. Emigró en 1840 al terminar aquella lucha, y regresó a España en 1848, tomando parte en la segunda guerra civil, primero en Cataluña y luego en Aragón y Valencia. Se exilió por segunda vez, y no regresó a España hasta muchos años más tarde, como simple particular, y falleció en Ulldecona en 1866.
-ARNAU José Domingo Arnau, cuyo nombre real era Domingo Fort y Arnau: Nació en Tortosa en el año 1811. En 1834 seguía la profesión del notariado bajo los auspicios de su tío D. Gregorio Melich de Buedo, en cuya escribanía entró como pasante. Confinado a Benicarló por la autoridad militar de aquella plaza, se fugó a las montañas de Ares y Catí con otros compañeros, uniéndose finalmente a El Serrador, ascendiendo a sargento de granaderos. Pasó luego a la división de Forcadell, con quien ascendió a subteniente y teniente. Tras su ascenso a capitán por méritos en la acción del Puente del Alcance, fue nombrado ayudante de Cabrera, ascendiendo sucesivamente a coronel jefe de E.M. de la División de Murcia en 1837 y brigadier en 1839, siendo nombrado comandante general de la división de Tortosa. En 1840 entró exilado en Francia, residiendo en Marsella. Contrajo matrimonio con Doña Teresa Calderó y Griñó, hermana de Cabrera. En 1846 se fugó de su lugar de reclusión, pasando a Cataluña, donde hizo la segunda guerra civil a las órdenes de Cabrera y trató infructuosamente de promover el levantamiento en el Maestrazgo, regresando después de nuevo al exilio. Terminada aquella guerra reconoció a Doña Isabel, acogiéndose a indulto y reingresando en el ejército nacional como brigadier en situación de cuartel.
-BALMASEDA: Juan Manuel Martín de Balmaseda. Nació el 19 noviembre 1798 en Fuentecén (Burgos), falleció muy posiblemente en marzo de 1846 en San Petersburgo (Rusia).
-VISCARRO: Juan Bautista Viscarro Esteller de Ulldecona, Tarragona.
LA PRIMERA GUERRA CARLISTA: La primera guerra carlista fue una guerra civil que se desarrolló en España entre los años 1833 y 1840, entre los carlistas, partidarios del infante Carlos María Isidro de Borbón y de un régimen absolutista, y los isabelinos o cristinos, defensores de Isabel II y de la regente María Cristina de Borbón, cuyo gobierno fue originalmente absolutista moderado y acabó convirtiéndose en liberal para obtener el apoyo popular. Antiguamente fue conocida por la historiografía española como guerra de los Siete Años o primera guerra civil.
POBLACIONES CITADAS EN LOS TEXTOS: Villafamés, Vinaróz, Castellón, Onda, Santa Bárbara, Valencia, Artesa, Morella.
BIBLIOGRAFIA:
- Urcelay Alonso, Javier (2006): “Cabrera. El Tigre del Maestrazgo”. Editorial Ariel.
- Urcelay Alonso, Javier (2002): “El Maestrazgo Carlista”. Editorial Antinea.
- Caridad Salvador, Antonio (2013): El ejército y las partidas carlistas en Valencia y Aragón (1833-1840). Universitat de Valencia. Servei de publicacions.
- Buenaventura de Córdoba (1845): “Vida militar y política de Cabrera”. Madrid.
- Bullón de Mendoza, Alfonso (1991). La Primera Guerra Carlista. Universidad Complutense de Madrid. ISBN 978-84-8466-013-2.
- Bullón de Mendoza, Alfonso (1992). La primera guerra carlista. Actas.
- Alfonso Bullón de Mendoza: Auge y ocaso de Don Carlos. La Expedición Real, Madrid (1986).
- Jordi Canal: El carlismo, Madrid 2000.
- Carlos Canales: La Primera Guerra Carlista (1833-1840), uniformes, armas y banderas. Ristre, Madrid (2006).
- Melchor Ferrer: Historia del tradicionalismo español, Sevilla, 30 vol. (1941-1979).
- Josep Maria Mundet: “La Primera guerra carlina a Catalunya”. Història militar i política, Barcelona (1990).
- Joan Josep Rovira Climent: "Rutas Carlistas". Editorial Episteme, Barcelona 2008.
- Antonio Pirala: “Historia de la guerra civil y de los partidos liberal y carlista”. Madrid (1984).
- Calbo y Rochina de Castro, Dámaso (1845). “Historia de Cabrera y de la guerra civil en Aragón, Valencia y Murcia”. Madrid: Imprenta de Benito Hortelano y Compañía.
- Caridad Salvador, Antonio (2014). Cabrera y compañía: los jefes del carlismo en el frente del Maestrazgo (1833-1840). Zaragoza: Institución "Fernando el Católico". ISBN 978-84-9911-294-7.
- Rodríguez Vives, Conxa (1989). Ramon Cabrera, a l'exili. L'Abadia de Montserrat.

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sábado, 12 de octubre de 2019

GUERRA CARLISTA (1ª) EN EL MAESTRAZGO, A DIA 23-7-1838.


GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE TIERRAS DEL MAESTRAZGO:
Por: JUAN EMILIO PRADES BEL
GUERRA CARLISTA (1ª) EN EL MAESTRAZGO, A DIA 23-7-1838. (DATOS PARA SU HISTORIA).
Escribe: Juan Emilio Prades Bel
INTRODUCCIÓN: Documento-expediente del año 1838, se trata de un parte publicado en la Gaceta oficial del Reino, sobre los acontecimientos bélicos, movimientos tácticos de tropas y la evolución de la primera guerra carlista, en el área del Maestrazgo valenciano y aragonés.  Gaceta de Madrid: núm. 1344, de 23/07/1838, páginas 3 a 4. Madrid 23 de Julio de 1838.
EXPOSICIÓN: “CORRESPONDENCIA DE LA GACETA: Teruel, 18 de Julio de 1838. La facción de Llangostera y Franco en las inmediaciones de Mirambell; el grueso de la de Cabrera, compuesta de ocho batallones, entre Morella y S. Mateo; y la de Forcadell con unos 2500 infantes y 150 caballos se ha ladeado desde Jérica hacia Onda con motivo de que se aproximó á Segorbe la división Nogués, que hace tres días salió de esta capital en aquella dirección. Merino hallábase en Mosqueruela la mañana del 16, y habiendo llegado allí la noticia de estar en Mora los dos batallones y el escuadrón de caballería que salió de aquí el 15 conduciendo un convoy de víveres para aquel punto, hubo una alarma entre los facciosos, que salieron de Mosqueruela despavoridos y en dispersión para la cumbre de la sierra: varias familias de carlistas que residían en Mosqueruela, huyeron también, cargando á toda prisa sus equipajes. Este suceso comprueba exactamente el desaliento de las facciones; se comprueba también por la poca prestación de los cabecillas á sujetarse estrictamente á las órdenes de Cabrera. Este desde Cantavieja fue á Morella, y de su orden se fusilaron el viernes último 17 oficiales y sargentos facciosos de aquella guarnición porque conspiraban para entregar la plaza. Así lo ha contado un paisano que el mismo día salía de allá. En Cantavieja solo han dejado los rebeldes seis piezas de artillería de las fundidas allí, y las demás que sacaron últimamente las han enterrado; hasta ahora no sé el paraje. La guarnición es muy reducida, y el paisanaje está furioso con la soldadesca facciosa, diciendo los ha comprometido, Cabrera arengó á la guarnición de Morella, prometiendo que él se encargaba de impedir el sitio, y en una junta con Negri y Merino se acordó el plan de oposición a las operaciones de nuestras tropas, encargándose Merino de defender las alturas de la sierra de Mosqueruela”.
ADDENDA: Adiciones y complementos sobre el texto de la obra (Por Juan E. Prades):
COMANDANTES CARLISTAS CITADOS EN EL TEXTO: JEFES CARLISTAS DEL MAESTRAZGO PRIMERA GUERRA (1833-1840).
“LLANGOSTERA”: Llangostera y Casadevall, Luis. Nació en Llangostera, término de Vich, de cuyo pueblo tomó el apodo por el que era conocido (otras fuentes le dan por nacido en Manlleu (Barcelona). En 1821 entró a servir en las filas de los realistas catalanes, en la partida del Barón de Eroles, quien le patrocinó, llegando a Teniente Coronel. Después de la guerra, fue clasificado como teniente de Caballería, con grado de Capitán. Prestó sus servicios en el regimiento de Caballería de Bailén, ascendiendo a capitán en 1829. Estando en Lérida a mediados de 1834 en el Batallón de Bailen, salió del mismo de noche, junto con el Capellán del Batallón, para dirigirse al Bajo Aragón, donde se unió a Quilez y luego a Carnicer, que valoró mucho su incorporación. Al terminar la campaña, estaba en situación de cuartel, emigrando, sin embargo, a Francia, donde falleció en 1844, siendo Mariscal de Campo.
Hasta sus enemigos más encarnizados, no tuvieron más remedio que confesar que era un militar instruido, exacto en el cumplimiento de su deber y de conducta intachable, mereciendo siempre gran aprecio de sus jefes. De carácter austero, era un hombre profundamente piadoso, y oía misa todos los días.
“FRANCO”: Franco, Domingo: nació en Samper de Calanda (Teruel) hacia 1802872 y estaba estudiando en la Universidad de Zaragoza cuando dejó los libros para unirse a las partidas absolutistas, en octubre de 1822. Durante los meses siguientes combatió en Aragón a las órdenes de Capapé y logró ascender a sargento primero, antes de ser capturado en la acción de Gascueña (Cuenca) el 24 de enero de 1823. Fue entonces conducido a Madrid, pero logró fugarse y unirse de nuevo a Capapé, a quien acompañó en el sitio de Lérida, ascendiendo más tarde a alférez de caballería y portaestandarte.
“CABRERA”: Ramón Cabrera Griñó, Comandante General interino de los carlistas de Aragón. (Tortosa 27 de diciembre de 1806- Wentworth 24 de mayo de 1877) es una de las figuras más atractivas del siglo XIX español. Su apasionante biografía, que atrajo la atención de novelistas como Thackeray, Galdós y Baroja, más pareciera un guion cinematográfico que una vida real. De seminarista y guerrillero, pasó a convertirse en caudillo de un poderoso ejército que estuvo a punto de cambiar la historia contemporánea de España. Su arrogante personalidad y sus deseos de venganza tras el fusilamiento de su inocente madre, le valieron fama de cruel y le merecieron el sobrenombre de El Tigre del Maestrazgo, con el que su figura pasó a las páginas de la leyenda. Convertido en aristocrático Conde de Morella, y en gentleman por su matrimonio con una joven protestante con una de las mayores fortunas de Inglaterra, vivió un prolongado exilio en su finca de las afueras de Londres, desde donde participó en todos los nuevos levantamientos armados, reales o frustrados, que protagonizaron los carlistas a lo largo de las dos siguientes décadas y fue testigo de los principales acontecimientos de la convulsa Europa de su tiempo. Tras la Revolución que depuso del trono a Isabel II, dirigió fugazmente la reconstrucción política y militar del Carlismo, hasta que su incompatibilidad con el joven pretendiente Don Carlos, más biográfica que ideológica, le llevó a apartarse de las filas en las que había militado toda su vida y acabar reconociendo a Alfonso XII. Villano, héroe o traidor, ensalzado o demonizado, Cabrera necesitaba una completa biografía que separara la realidad del mito y la historia de la desfiguración interesada. Su trayectoria, más que la de un personaje controvertido, es la del pueblo español, y en particular esa importante fracción del mismo que representó el Carlismo, en su agitado itinerario entre el Antiguo Régimen y la Restauración. (Texto: Javier Urcelay Alonso).
“FORCADELL”: Forcadell y Michavila, Domingo: Conocido con el apodo “Pebreroyo”. Nació en Ulldecona (Tarragona) el 20 de Enero de 1800 (y no en 1798, como aparece en sus biografías), según consta en el Archivo parroquial de Ulldecona, de padres labradores bastante acomodados. Después de aprender a leer y escribir se dedicó a los trabajos del campo. No heredó de sus padres un gran patrimonio, pues según las leyes del Principado, el heredero fue el hermano mayor. Tenía bastante talento natural, pero era de carácter serio e introvertido, aunque desprendido con los amigos, lo que le daban ascendiente sobre ellos. Tomó parte en el alzamiento realista contra el trienio constitucional. En 1821 fue teniente de caballería y ayudante del mariscal de campo Ramón Chambó. El 7 de Junio de 1822 fue rescatado por éste, al frente de 300 hombres, de la prisión de Ulldecona, donde estaba custodiado por 30 milicianos y esperando ser fusilado al día siguiente. Por su valor y apoyado por Chambó, llegó a comandante de batallón. Comprendido después entre los excedentes, sólo le quedó una cruz, pensionada con cuatro reales diarios, y el grado de teniente. Al comienzo de la guerra civil entró de nuevo en campaña a favor de Carlos V, siendo uno de los primeros que se incorporaron a Morella. Después de la derrota de Calanda y después de la de Chodos, se acogió al indulto, aunque a los pocos meses salió de nuevo de Ulldecona, con alguna gente que pudo reclutar, para continuar la guerra, creando su propia partida. Se distinguió notablemente en los ejércitos de Valencia y Aragón, ascendiendo hasta mariscal de campo. Emigró en 1840 al terminar aquella lucha, y regresó a España en 1848, tomando parte en la segunda guerra civil, primero en Cataluña y luego en Aragón y Valencia. Se exilió por segunda vez, y no regresó a España hasta muchos años más tarde, como simple particular, y falleció en Ulldecona en 1866.
“NEGRI”:
“MERINO”:
COMANDANTES LIBERALES:
“NOGUÉS”:
LA PRIMERA GUERRA CARLISTA: La primera guerra carlista fue una guerra civil que se desarrolló en España entre 1833 y 1840 entre los carlistas, partidarios del infante Carlos María Isidro de Borbón y de un régimen absolutista, y los isabelinos o cristinos, defensores de Isabel II y de la regente María Cristina de Borbón, cuyo gobierno fue originalmente absolutista moderado y acabó convirtiéndose en liberal para obtener el apoyo popular. Antiguamente fue conocida por la historiografía española como guerra de los Siete Años o primera guerra civil.
POBLACIONES CITADAS EN EL TEXTO: Mirambell, Morella, San Mateo, Jérica, Onda, Segorbe, Mosqueruela, Mora, Cantavieja.
BIBLIOGRAFIA:
- Urcelay Alonso, Javier (2006): “Cabrera. El Tigre del Maestrazgo”. Editorial Ariel.
- Urcelay Alonso, Javier (2002): “El Maestrazgo Carlista”. Editorial Antinea.
- Caridad Salvador, Antonio (2013): El ejército y las partidas carlistas en Valencia y Aragón (1833-1840). Universitat de Valencia. Servei de publicacions.
- Buenaventura de Córdoba (1845): “Vida militar y política de Cabrera”. Madrid.
- Bullón de Mendoza, Alfonso (1991). La Primera Guerra Carlista. Universidad Complutense de Madrid. ISBN 978-84-8466-013-2.
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- Josep Maria Mundet: “La Primera guerra carlina a Catalunya”. Història militar i política, Barcelona (1990).
- Joan Josep Rovira Climent: "Rutas Carlistas". Editorial Episteme, Barcelona 2008.
- Antonio Pirala: “Historia de la guerra civil y de los partidos liberal y carlista”. Madrid (1984).
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- Caridad Salvador, Antonio (2014). Cabrera y compañía: los jefes del carlismo en el frente del Maestrazgo (1833-1840). Zaragoza: Institución "Fernando el Católico". ISBN 978-84-9911-294-7.
- Rodríguez Vives, Conxa (1989). Ramon Cabrera, a l'exili. L'Abadia de Montserrat.